Vídeos de Comida Chatarra

Loading...

miércoles, 7 de mayo de 2008

La grelina regula el apetito y nuestra reacción ante la comida

La grelina regula el apetito y nuestra reacción ante la comida

Hormona nos hace adictos a comer

Al inyectarse la sustancia, el cerebro reacciona como si tuviera hambre. Cuando sus niveles son altos, la persona ve los alimentos como más llamativos.
 
Un platillo antojable... sobre todo cuando la grelina hace que luzca mejor.



7-Mayo-08


Si usted acaba de comer, la imagen de esta página no le dirá nada. Pero si no ha probado bocado en horas, la imagen le parecerá muy apetitosa. Se le hará agua la boca y su cerebro lanzará un mensaje urgente: ¡a comer!

Detrás de este fenómeno hay una hormona llamada grelina implicada en la regulación del apetito. Ahora se sabe que esta hormona hace que si tiene hambre, al ver comida su cerebro reaccione casi igual a como lo hace un drogadicto. En otras palabras, podría decirse que el hambre es una adicción a la comida.

Detrás de esta sugerencia está un estudio publicado en la edición del 7 de mayo de Cell Metabolism, cuyo autor principal es Alain Dagher, del Instituto Neurológico de Montreal, adscrito a la Universidad McGill.

En esencia, el estudio evaluó en vivo la respuesta cerebral de varios sujetos a imágenes de comida, en condiciones normales y tras la infusión de pequeñas dosis de grelina, y encontró que los centros de recompensa implicados en la adicción al alcohol y a las drogas responden más intensamente tras una dosis de grelina.

La idea convencional es que el apetito es controlado por dos mecanismos distintos. La alimentación homeostática es controlada por hormonas como la grelina, que actúan sobre el cerebro para decirle cuándo debe comer; este sistema buscaría mantener constante el peso corporal. El segundo sistema alimentario, el llamado hedonista o no homeostático, es activado por pistas visuales u olfativas: el consumo se dispara cuando se ven o se huelen manjares; el cuerpo quiere comer algo porque se ve bien o porque se imagina el placer implicado en la ingestión.

El estudio de Dagher y colaboradores, dijo la Universidad McGill, "demuestra que ambas conductas de consumo alimenticio están interconectadas, y que un actor clave en su regulación es la hormona estomacal grelina".

Según el neurólogo, si uno va de compras al supermercado con el estómago vacío, "tiende a comprar más alimentos y productos con más calorías. La razón es que el cerebro ve a la comida más apetitosa, en gran parte debido a la acción de la grelina en el cerebro".

Los científicos saben hace tiempo que la grelina participa en la regulación del apetito. La hormona es fabricada en el estómago, y sus concentraciones están ligadas a la comida: cuando uno come, sus niveles bajan al mínimo. Luego empiezan a crecer y alcanzan su máximo antes de cada alimento.

La grelina "es el estimulante del apetito más poderoso que se ha encontrado jamás", dijo Dagher a New Scientist. Si a una persona se le inyecta grelina, corre a la mesa a ponerse un atracón.

La grelina le dice al cuerpo que es hora de comer, y se lo dice con mucho énfasis. Esto seguramente tuvo gran valor en gran parte de la historia evolutiva del hombre, cuando la comida escaseaba y era importante acumular calorías. Pero hoy señales así de fuertes amenazan con transformar a la humanidad en una especie adicta a la comida.

"Algunos objetan al uso de la palabra adicción en este contexto, porque necesitamos la comida para sobrevivir", apuntó el científico. "No obstante, podemos decir que las zonas del cerebro que son blanco de las drogas adictivas son las mismas que están implicadas en la regulación del comportamiento alimenticio".

Dagher sugiere investigar la obesidad como un desorden cerebral, aplicando a la investigación los mismos métodos que se usan para estudiar las adicciones.

Su equipo reclutó a voluntarios y los conectó a un equipo de resonancia magnética funcional que estudió su cerebro en acción mientras veían fotos de comida y de paisajes. Luego se inyectó una pequeña dosis de grelina a 12 sujetos y se repitió el proceso, mostrándoles imágenes de pizzas, hamburguesas y otros alimentos tentadores.

Tras recibir la hormona, los cerebros de los voluntarios respondieron como los de adictos en busca de droga: se encendieron las zonas del cerebro asociadas a la recompensa y la motivación, las mismas zonas que se activan en la drogadicción: la amígdala, la ínsula, la corteza orbitofrontal, el estriatum.

Según McGill, el estudio consolida la noción "de que la obesidad debe comprenderse como una enfermedad cerebral, y de que el hambre debe también ser vista como una especie de adicción a los alimentos".

Una idea así podría servir, dijo Dagher, para formular nuevas políticas públicas. Así podría limitarse la comida chatarra en escuelas o prohibirse los anuncios de estos alimentos a niños.



CONEXIÓN SISTÉMICA. La grelina ayuda a mantener el equilibrio corporal induciendo el consumo de alimentos. Pero también estimula al sistema hedonista, fomentando el deseo de comer ante estímulos visuales. Conecta así lo que se ve como dos sistemas diferentes.




- Claves

Cambio de humor

• Hoy día, varias farmacéuticas buscan algo que sirva para bloquear la grelina en el cerebro, con la idea de mitigar el hambre y combatir la obesidad.

• Pero Alain Dagher, neurólogo de la Universidad McGill de Canadá, no está seguro de que sea una buena idea, porque podrían tenerse efectos secundarios no deseados a nivel conducta.

• En particular, como todo está conectado a los sistemas cerebrales de recompensa, alterar los niveles de grelina podría causar cambios en el estado de ánimo y hasta depresión: delgados pero gruñones o suicidas. Uff.
  
 Monterrey • Horacio Salazar


--
AHANAOA A. C.
Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado
http://www.nutriologiaortomolecular.org/
http://www.seattlees.com/
Publicar un comentario en la entrada

Humor organico

Detener el aumento de las enfermedades crónicas

Detener el aumento de las enfermedades crónicas
La epidemia de todos

por Víctor Hugo Durán

Se creía que las patologías crónicas eran "enfermedades de los ricos", pero ya no es así. Los países en desarrollo están padeciendo un aumento repentino de muertes y enfermedades debidas al cáncer, las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y la diabetes.

La buena noticia es que casi todo esto puede evitarse.

VIDEO COMIDA CHATARRA