LA BASURA QUE COMEMOS

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LA BASURA QUE COMEMOS / COMIDA BASURA: LA PLAGA DE LOS ALIMENTOS PROCESADOS

jueves, 3 de julio de 2008

Alimentos sanos sustituirán a la comida basura en las máquinas de los colegios

Alimentos sanos sustituirán a la comida basura en las máquinas de los colegios

Texto: F. A. / Madrid
27/01/2005


La Sanidad española ha abierto la guerra a la obesidad desde distintos frentes. La constatación de que en los últimos años se ha triplicado el número de niños con problemas de peso ha obligado a situar en los centros educativos uno de los principales escenarios de una contienda global que se extenderá también a la industria alimentaria, el mundo de la publicidad, la moda, los medios de comunicación y, por supuesto, la familia. El proyecto, en el que el Gobierno central y las comunidades autónomas llevan trabajando ya varios años, involucrará también a expertos en restauración, sociedades científicas y colegios profesionales. Una de las iniciativas más originales se desarrollará en el ámbito educativo, donde se pretende que las máquinas expendedoras de productos alimenticios sustituyan la actual comida basura por alimentos sanos.

Gobierno y comunidades autónomas impulsan el proyecto NAOS para luchar contra la obesidad desde todos los ámbitos de la sociedad

«Nos enfrentamos a un problema serio, pero aún estamos a tiempo de solucionarlo», afirmó el jueves la ministra de Sanidad, Elena Salgado, en la presentación en Barcelona de lo que se ha venido a denominar como proyecto NAOS, que son las siglas de Nutrición, Actividad Física y prevención de la Obesidad. La estrategia contra el exceso de peso ha sido diseñada por expertos en nutrición y salud comunitaria de todo el país, divididos en ocho grupos de trabajo. Cada uno de estos equipos , dedicados al diseño de guías alimentarias, medidas educativas y el análisis de los factores que inciden en el problema, entre otras cuestiones, ha elaborado un informe con diferentes propuestas que buscan un único objetivo: recuperar la dieta tradicional como base de una alimentación saludable y fomentar el ejercicio físico.

Fomento del deporte

«Son nuestros estilos de vida, más que nuestros genes, los que nos empujan hacia el sobrepeso. Por eso, sólo modificando los estilos de vida podremos hacer frente a este epidemia». La ministra utilizó este término para definir un problema de salud que afecta en España a uno de cada dos adultos. El 39% de los españoles mayores de edad tiene problemas de sobrepeso, mientras que un 14,5% son obesos. Entre los chavales, la situación no es menos preocupante. Hace unos pocos años, la báscula tenía siempre malas noticias para el 5% de los niños entre 6 y 12 años. Ahora son ya el 16%.

La idea de cambiar el tipo de productos de las máquinas expendedoras de colegios, institutos y universidades forma parte de la estrategia diseñada para el ámbito escolar. Sanidad elaborará una normativa encaminada a sustituir, o al menos complementar, la oferta de bollería industrial con bocadillos tradicionales, frutas, yogures, chicles sin azúcar y alimentos que sean, en definitiva, saludables para el crecimiento físico, académico y educativo del alumnado.

El plan, de cara a los estudiantes, tendrá una doble vertiente. Además de fomentarse una alimentación equilibrada a través de los comedores escolares, se impulsarán iniciativas que premien la práctica de ejercicio al término de la Secundaria, cuando la Educación Física deja de ser asignatura obligada. Hay universidades que ya han comenzado a conceder créditos de libre elección por apuntarse a gimnasios concertados y participar en carreras reconocidas por las instituciones docentes. Las cifras hablan por sí solas: sólo la mitad de los escolares participan de manera regular en las clases de gimnasia, y al llegar a la Universidad esa cifra se reduce al 15%.

La presentación del proyecto NAOS tuvo lugar en el marco de las jornadas Obesidad en el siglo XXI, en las que fue reconocida la labor del endocrinólogo malagueño Federico Casimiro-Soriguer. «España se expone a corto plazo a una explosión de obesos. Estamos ante un problema de salud pública sin precedentes», advirtió el experto.

«Cada día que pasa engordamos cinco gramos»

El coordinador del área de Epidemiología desgrana los principales entresijos del plan

F. A. / MADRID

La educación comienza en la familia. «¿De qué me sirve que mi hijo saque muy buena nota en inglés o toque muy bien el piano si con doce años es un obeso y tiene problemas de relación? La salud es una asignatura en la que los padres deben llevar el liderazgo», resume el especialista en Nutrición Javier Aranceta, coordinador del equipo de especialistas que se ha ocupado de la Epidemiología y la Monitorización del proyecto NAOS.

Este médico vasco defiende la necesidad de que cada familia se fije «un proyecto nutricional», que incluya el diseño de un plan alimentario, la gestión de la compra y el acto de comer. Compartir todas estas actividades favorecerá una alimentación más sana y ayudará a los chavales a comprender la necesidad de una buena alimentación.

«La dieta mediterránea es la mejor del mundo», opina Aranceta.

La obesidad y el sobrepeso propician el desarrollo precoz de enfermedades crónicas, en especial las cardiovasculares, pero también la diabetes y algunos tipos de cáncer. El exceso de peso, según Aranceta, favorece que todas estas dolencias se presenten diez o quince años antes de lo habitual.

La sociedad española dista mucho de presentar los problemas de obesidad de la americana, pero los expertos estiman que es necesario trabajar no sólo en la recuperación de la dieta mediterránea, «que se ha demostrado que es la mejor del mundo», sino también en la práctica de ejercicio.

El descenso de gasto energético por actividad física ha caído «muchísimo» en la sociedad occidental. La vida es ahora más sedentaria porque se hace menos ejercicio, pero también porque las comodidades son mayores. Ascensores, automóviles y sistemas de calefacción central contribuyen a que las personas se muevan cada vez menos. Como consecuencia, el cuerpo quema menos calorías. Esa grasa, según Aranceta, se acumula en el organismo poco a poco, a un ritmo medio de 5 gramos al día. «Si te comes cien gramos de calabaza, puedes meterte cien calorías. Pero si te metes la misma cantidad de pizza son 400 calorías».

La estrategia pública contra la obesidad será global. Los expertos quieren poner especial énfasis en los medios de comunicación y, en concreto, en los mensajes que llegan a los niños a través de la televisión. Reino Unido y Francia han dado pasos en este terreno al regular el tipo de publicidad que se emite en horario infantil. Una comisión vigila que a esas horas no se pasen anuncios de snacks y bollería industrial y cuida los mensajes directos y subliminales dirigidos tanto a padres como a chicos. «Hay cosas que deben regularse porque en la sociedad de libre mercado no vale todo».

–¿Las pasarelas de moda también?
–Si la educación para la salud se trabaja bien, los chavales son suficientemente inteligentes como para no ser esclavos de la moda. Aun así, el proyecto NAOS incorpora a quince profesionales de la costura.

–«Un cuerpo 10 es aquel que...
–...nos hace sentir bien de una manera integral, desde el punto de vista físico, psíquico y social».

«Además de saludable, la comida debe ser sabrosa»

La escuela de Hattori reunirá dentro de un mes en Tokio a 15 chefs españoles

M. MEDIAVILLA / MADRID

El japonés Yukio Hattori reúne las condiciones de chef, crítico gastronómico, divulgador televisivo, profesor, conferenciante y médico. Por eso su filosofía y la de la Escuela de Cocina y Nutrición que preside en Tokio tienen doble acento: comer bien y cuidar la salud a través de la comida. Quince de los mejores cocineros españoles irán allí dentro de un mes para ponerle una guinda hispana a esa filosofía.

Yukio Hattori prueba un guiso en la feria madrileña. / CHEMA BARROSO
En la III Cumbre Internacional de Gastronomía Madrid Fusión, Hattori se lució preparando un «plato muy parecido al marmitako», olla de atún con puerro. Ejerció también de educador alimenticio al explicar las bondades saludables de la salsa de soja y aconsejar sobre la manipulación segura del pescado crudo. Y no olvidó añadir unas pinceladas de humor a propósito de su impecable traje negro con chaqueta de cuello alto, que hace resaltar aún más su inmaculado delantal blanco. «Fui pionero en vestirme así, y como en 1992 me dieron un premio al hombre más elegante, ahora está de moda», bromeó.

–¿Conoce bien la cocina española?
–La primera vez que vine a España fue hace 41 años, cuando tenía 19. Pero fue mucho más adelante cuando pude comprobar que España había cambiado muchísimo, sobre todo en el mundo de la cocina. Cuando pregunté por qué, me hablaron de gente como Arzak, Subijana y Adrià, que querían renovar su propia cocina a partir de tres principios: recuperar platos tradicionales, dar un toque a los menús existentes y crear algo nuevo.

–¿Ha habido mucho intercambio desde entonces?
–Ferran Adrià, a quien considero el pionero de ese cambio, ha estado un par de veces en Japón, y yo he acudido cinco o seis a su restaurante. Además, a partir del 28 de febrero, vamos a tener en la Escuela Hattori unas jornadas gastronómicas de tres días sobre La vanguardia culinaria de España, en las que 15 de sus máximos exponentes (Carles Abellán, Albert y Ferran Adrià, Andoni Aduriz, Sergi Arola, Juan Mari Arzak, Martín Berasategui, Enrique Dacosta, Joaquín Felipe, Dani García, Enrique Martínez, Joan Roca, Francisco Roncero, Carme Ruscalleda y Pedro Subijana) intercambiarán sus experiencias con cocineros japoneses para crear nuevos platos.

–¿Tiene futuro la cocina tradicional?
–En la cocina tradicional siempre hay cosas buenas, por eso ha podido sobrevivir. Pero el mundo es cada vez más pequeño, y si hay cosas interesantes en otros lugares, es lógico combinarlas con las nuestras.

–¿De dónde le surgió su idea de la 'educación alimenticia'?
–En japonés, la palabra comer se representa con un ideograma de dos partes. Una significa mejorar, y la otra, el elemento humano, así que se trata de que la alimentación sea buena para la salud. Por eso creo que no son suficientes los tres pilares tradicionales del sistema educativo japonés (el conocimiento, las buenas maneras y el cuerpo) y que hace falta otro, el de enseñar cómo comer.

–¿Dónde se puede hacer esa enseñanza?
–Los medios de comunicación son importantes para mí, pero también las conferencias y las clases. Además, he intentado implicar al Estado y planteé varias propuestas al primer ministro, Junichiro Koizumi, cuando era titular de Sanidad, para que favoreciera la shokuiku, la educación alimenticia y nutricional. Ya existe un proyecto de ley, y espero que se apruebe en breve.

–¿Influyen negativamente los nuevos hábitos sociales?
–Ahora hay muchos niños que comen solos, y otros que no quieren hacerlo con su familia y se van a su habitación mientras juegan con el ordenador. El propio modo de jugar ha cambiado. Antes los niños de diferentes edades lo hacían juntos, y eso les preparaba mentalmente para ser adultos.

–¿Basta con la comida saludable para alimentarse bien?
–Para tener un cuerpo sano, es importante comer bien en la etapa de desarrollo. Pero no debemos olvidar que, además de saludable, la cocina tiene que ser sabrosa.

–¿Por eso dice que hay que mejorar la comida de los hospitales?
–La comida de los hospitales es pobre, y a muchos enfermos no les gusta. Si se alimentan mal, les costará más curarse. Es fundamental crear un ambiente agradable y dar una dieta buena y apetitosa, porque el paciente se alimentará mejor y tardará menos en recibir el alta.
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AHANAOA A. C.
Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado
http://www.nutriologiaortomolecular.org/
http://www.seattlees.com/
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