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LA BASURA QUE COMEMOS / COMIDA BASURA: LA PLAGA DE LOS ALIMENTOS PROCESADOS

miércoles, 24 de febrero de 2010

El consumo excesivo de comida chatarra produce adicción casi igual a la de opiáceos (La jornada)

Altas dosis de grasas, azúcar y sal en refrescos y frituras generan dependencia, señala EPC

El consumo excesivo de comida chatarra produce adicción casi igual a la de opiáceos (La jornada)
Juan Carlos Miranda
 
Periódico La Jornada
Martes 23 de febrero de 2010, p. 23

El consumo excesivo de alimentos chatarra produce una adicción casi igual a la que generan drogas como la cocaína, la heroína y la morfina, aseguró la organización El Poder del Consumidor (EPC).

Durante la presentación de un estudio en el que se midió el impacto de tales productos en los hábitos alimentarios en niños y adolescentes de comunidades indígenas en el estado de Guerrero, la coordinadora de la investigación, Xaviera Cabada, explicó que productos como frituras y refrescos están saturados de grasas, azúcares y sales, sustancias que al ser consumidas en exceso producen una sensación muy placentera en el cerebro, lo que genera dependencia.

Está totalmente comprobado en estudios con animales que la combinación de estos tres productos tiene un efecto tan placentero que genera una adicción casi igual a la de los opiáceos como la cocaína, heroína y morfina, aseguró.

Agregó que la industria de la comida chatarra tiene conocimiento de esto, pero lejos de corregir el problema, agrega más sal y azúcar a los productos para que neurológicamente sean más aceptables.

Incluso señaló que la industria refresquera agrega sodio a sus productos con objeto de anular el sabor tan dulce, debido a que cada vaso de refresco equivale a tomar siete cucharadas de azúcar.

Marcos Arana, director del Centro de Ecología y Salud para Campesinos en Chiapas, dijo que la dependencia que producen los alimentos chatarra es tal, que cuando se suprimen las personas experimentan una especie de síndrome de abstinencia que en el caso de los niños se traduce en hiperactividad, falta de concentración y hasta violencia.

Cabada indicó que en los últimos 15 años los alimentos y bebidas tradicionales han sido fuertemente desplazados por la comida chatarra, en gran medida a causa de la influencia que la publicidad televisiva ejerce sobre las preferencias de consumo, principalmente entre niños y jóvenes.

Sostuvo que México es uno de los países que mayor publicidad dirigida a los niños tiene, con un total de 39 anuncios por hora dirigidos a esta población, de los cuales la mayoría es de comida chatarra.

Por su parte, Julieta Ponce, nutrióloga y directora del Centro de Orientación Alimentaria, sostuvo que el Estado es absolutamente responsable de la seguridad alimentaria, de la integridad y de la salud de los niños que están en los planteles escolares, por lo menos en el tiempo que permanecen en ellos.

No hay razón para justificar la presencia de estos alimentos dentro de las escuelas; si esto ocasiona daños a la población es responsabilidad de las autoridades, sentenció, y propuso la instalación de comedores escolares en los que no se ofrezca ese tipo de comida y que permitan generar procesos de economía solidaria y consumo de alimentos producidos en la zona.

Cabada también indicó, de acuerdo con los datos arrojados por el estudio, que son aplicables a la gran mayoría de comunidades indígenas en el país, que entre 50 y 70 por ciento de los niños consumen refresco por lo menos una vez al día y entre 20 y 60 por ciento lo hacen tres o más veces diarias.

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  • Comida chatarra caminando


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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente

Indígenas gastan el 60% de los subsidios en comida chatarra, afirman expertos

México, 22 feb (EFE).- Los indígenas mexicanos gastan hasta el 60% de los subsidios de programas de apoyo a las comunidades rurales en la compra de comida chatarra, y solo un 40% en la producción, afirmaron hoy expertos en nutrición de diversos organismos civiles y oficiales.

Un estudio desarrollado por la Asociación Civil El Poder del Consumidor en niños y adolescentes de las comunidades rurales indígenas de la región Centro Montaña de Guerrero reveló que el consumo de comida chatarra ha elevado en los últimos años en un 40% el índice de desnutrición infantil.

"En México la epidemia de la mal nutrición y la obesidad se agudiza aceleradamente impidiendo que los niños puedan crecer sanamente", aseguró en rueda de prensa el especialista en nutrición Abelardo Ávila Curiel.

Agregó que la desnutrición en zonas rurales y la obesidad en zonas urbanas son consideradas como consecuencia del cambio de hábitos en el consumo de la población mexicana que destina mayores recursos a la compra de productos artificiales y destina menores fondos al consumo de alimentos naturales y tradicionales.

Según el estudio, el 70% de los niños consume refrescos, en particular de cola, y casi el total de ellos lo hace en ayunas y hasta tres veces al día con la cual sustituyen alimentos de ingesta tradicional como el atole, la leche y los jugos de fruta fresca.

Añadieron que el 50% de la población indígena padece de diabetes.

Explicaron que las frituras, los dulces, las galletas, el pan dulce, los alimentos instantáneos y los jugos de marca son los de mayor demanda, y estos productos se gasta una parte importante de los ingresos.

Por su parte expertos del Instituto Nacional de la Nutrición (INN) aseguraron que entre las causas más importantes de obesidad y desnutrición, principalmente a las condiciones de pobreza, lo que se se refleja en una menor ingesta de alimentos naturales.

Asimismo, señalaron la influencia negativa de la publicidad, falta de agua, la inactividad de la vida sedentaria y, sobre todo, el fácil acceso y oferta de productos chatarra.

"La violación al derecho de una alimentación sana, especialmente para los niños es una forma de violencia", dijo la coordinadora del proyecto de impacto de comida chatarra en comunidades indígenas y campesinas, Xaviera Cabada.

Por su parte, autoridades del sector de salud y alimentación en México aseguraron que la obesidad y desnutrición revelan la ausencia de regulaciones estatales sobre los productos, la dependencia económica de México en los productos de importación y el abandono del campo.

Estudios científicos realizados en México y en el extranjero han comprobado que el consumo de grandes cantidades de azúcar, grasa y sal generan adicción, por lo que los planes de orientación alimenticia y regulación de calidad se han convertido ya en una demanda ciudadana.

Según datos oficiales, en México el problema de la obesidad afecta en un 70% a los adultos y a uno de cada cuatro niños.

Actualmente México ocupa el segundo lugar a escala mundial en sobrepeso y obesidad, sólo detrás de Estados Unidos y tiene la tasa más alta de incremento de este problema.

Los mexicanos ocupan también el segundo lugar con mayor consumo de refrescos industrializados.



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Se creía que las patologías crónicas eran "enfermedades de los ricos", pero ya no es así. Los países en desarrollo están padeciendo un aumento repentino de muertes y enfermedades debidas al cáncer, las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y la diabetes.

La buena noticia es que casi todo esto puede evitarse.

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