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LA BASURA QUE COMEMOS / COMIDA BASURA: LA PLAGA DE LOS ALIMENTOS PROCESADOS

jueves, 28 de julio de 2011

Indígenas mexicanos desnutridos por comida chatarra (El Heraldo de Chihuahua)


Pocos rarámuris consumen estos tiempos Maíz y frijol. Foto: El Heraldo de Chihuahua
Bajo crecimiento físico y mental
El Heraldo de Chihuahua
26 de julio de 2011

De la redacción

Guachochi, Chihuahua.- Cambios alimentarios de los indígenas rarámuris dañan su salud. Los niños tarahumaras padecen retraso de crecimiento, anemia y deficiencias nutricionales, producto de las condiciones sociales de vida a las que han sido condenados por muchos años.

Un proceso de "mestización" o "desindigenización" de la cultura de consumo alimenticios o dietéticos, y apoyos institucionales y privados mal orientados, están provocando una desnutrición crónica entre la población infantil indígena rarámuri que viven en la Sierra Tarahumara, así como en los centros urbanos del estado.

La pérdida de la cultura ancestral indígena en cuestión alimentaria, cada día aumenta, ya que los tarahumaras son un gran mercado consumidor de refrescos, sobre todo Coca Cola, sopas instantáneas, productos embolsados o enlatados, que producen desnutrición, retardo de crecimiento físico y mental, sobrepeso, obesidad y anemia, señala el estudio.

El cambio alimentario del tarahumara o rarámuri.

El análisis hecho por investigadores del departamento de salud de la Universidad Iberoamericana, con sede en la Ciudad de México, coordinado por Martha Balcázar Quintero, se levantó en 2010 con niños que viven en Norogachi, Pawichike, comunidades con población indígena del municipio de Guachochi y Chihuahua capital, donde hay varios asentamientos indígenas de diversas regiones de la Sierra Tarahumara donde viven a consecuencia de la emigración a falta de oportunidades de trabajo en sus comunidades de origen.

De entrada, un indicador del cambio de alimentario que conduce a la desnutrición en la población indígena infantil y adulta, es el consumo diario de refrescos de cola. El análisis estructurado en base a 184 niños en edad escolar pertenecientes a tres grupos: los tradicionales rurales (que habitan en la Sierra), los escolarizados en internados rurales y los urbanos migrantes originarios del municipio de Guachochi, arrojan resultados negativos y dañinos para el desarrollo mental y físico de los niños indígenas que consumen alimentos chatarra/desperdicios, indicó la doctora Balcázar Quintero.

De acuerdo a un diagnóstico internacional citado por la investigadora, indica que la epidemia de la mala alimentación que provoca gordura, es la causante de más muertes en todo el mundo. Precisa que cada hora, 285 personas pierden la vida en el mundo por causas relacionadas con la obesidad y el sobrepeso, que provoca la mala alimentación y bebidas chatarra/dañinas de diversas marcas, frituras y bebidas que anuncian en la televisión y radio que bombardeando diariamente a la niñez indígena y mestiza-chabochi.

El problema se vuelve más serio y crítico, toda vez que en la próxima década estas cifras actuales se duplicarán, por lo que habrá un mayor índice de enfermedades cardiovasculares y diabetes. "Así, el futuro no se ve mejor. La razón: más niños y jóvenes tienen problemas de peso por la pésima alimentación que consumen en sus hogares, escuela y calles", señala el diagnóstico citado por la doctora de la Universidad Iberoamericana y de la UNAM.

"El niño obeso casi siempre va a ser un adulto inflado. Los niños actualmente tienen una alimentación desequilibrada, muy sobrada en energía, en grasas y en azúcares, como sucede con los niños indígenas", indicó la investigadora universitaria quien realizó el diagnóstico en la Sierra Tarahumara sobre la mala alimentación entre la población infantil serrana en 2010.

En México, casi 73 millones de mexicanos padecen sobrepeso u obesidad, pero 4.5 millones de niños entre 5 y 11 años ya enfrentan esta circunstancia. Ante este grave panorama de desnutrición, se tiene la obligación de reforzar las medidas extremas, pero además, señaló la especialista, el cambio no debe ser sólo en el ámbito escolar, principalmente en los hogares de los niños, con educación y cultura.

La única manera de tratar una epidemia como la que tenemos actualmente, tanto en el medio rural como la Sierra Tarahumara y en las ciudades, en temas de obesidad, diabetes y problemas cardiometabólicos, es la educación del paciente, apuntó la doctora Martha Balcázar.

Considero que los 30 minutos de actividad física en la escuela deben complementarse en casa. Madres y padres de familia reconocen que preparar el refrigerio para el recreo es un reto. Aceptan que en ocasiones, es más fácil dar dinero y eso está perjudicando a sus hijos que compran alimentos chatarras, concluyó.

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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
http://www.nutriologia-ortomolecular.info
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