jueves, 24 de noviembre de 2011

Lo que se esconde detrás de la comida


Todo lo que se esconde detrás de la comida

"El comensal no tiene una relación directa con los alimentos, sino que está mediada por la industria", opina Patricia Aguirre.

Todo lo que se esconde detrás de la comida

Comer parece algo simple, cotidiano, natural... Pero la antropóloga Patricia Aguirre demuestra que nada es "natural". ¿Sabemos qué comemos y por qué? ¿Cuáles son los paraísos y los infiernos de los alimentos industriales?

TEXTOS. AGUSTINA MAI. FOTOS. LUIS CETRARO Y EL LITORAL.

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Mientras la sexta parte del planeta no come (o come poco y mal), el resto de la humanidad se preocupa por comer rico, sano, barato, por hacer dieta, por que los chicos coman o por zafar de la cocina.

Pero detrás de este hecho cotidiano, como lo es comer (para los que comen a diario), se entrecruzan distintos sentidos, saberes e intereses. Develarlos fue el objetivo de la charla de Patricia Aguirre, antropóloga especializada en alimentación, durante su visita a Santa Fe.

LOS OCNIS

"No sabemos qué comemos. Nuestros alimentos se han convertido en OCNIS (objetos comestibles no identificados)", aseguró Aguirre.

El comensal ya no tiene una relación directa con los alimentos, sino que está mediada por la industria. "Cuando íbamos a la feria, mi mamá me enseñaba cómo tenía que elegir el pescado para estar segura de que fuera fresco. Ahora todos los pescados vienen congelados", ejemplificó. Éste es uno de los infiernos de la industrialización, a los que se refiere la especialista.

"Antes, nosotros mismos controlábamos los alimentos. Hoy hemos desplazado ese control a los sistemas expertos, como bromatología o Senasa. Y no nos queda otra que creerle a esos sistemas cuando dicen que un alimento tiene ciertas propiedades. Pero en realidad, no sabemos qué contienen", explicó.

MADRES DESORIENTADAS

Esta misma industria es la que desprestigia el saber popular en favor del conocimiento especializado/científico/técnico. A diario, nos ofrecen consumir (y comprar) "leche superfortificada", "queso con extracalcio", yogur con "acti regularis" o "Lactobacillus".

Todos estos datos técnicos no hacen otra cosa que relegar el saber tradicional. Según un estudio que se hizo a nivel nacional durante 2004, la mayoría de las madres dice "no saber cómo alimentar a sus hijos". Cuando se les pregunta quiénes son los que saben, apuntan a los médicos, pediatras, nutricionistas, etc.

En este punto, Aguirre fue sumamente crítica con el sistema de salud, que consagra "el saber formal, especializado y actualizado, en desprecio de lo viejo y la experiencia práctica".

Es así que el sistema de salud se convierte en el único autorizado a determinar cómo se debe criar, amamantar y alimentar a los niños. "De esta manera, se crean madres dependientes, solitarias, inseguras y sin confianza en su capacidad de actuar. ¿Quién viene a salvar a estas madres desorientadas? Los medios y la publicidad".

"COMÉ DIVERTIDO"

Si los medios y la publicidad desempeñan este rol es porque en nuestra sociedad los alimentos no son considerados nutrientes, sino mercancías. Lo importante no es su valor nutritivo, sino su valor de venta.

"A veces, la industria no produce lo que me hace bien, por ejemplo los alimentos chatarra. Pero los envasan bonitos, me cuentan una linda historia, y voy y los compro. Después se me tapan las arterias, tengo gastritis.... esos son los infiernos de la industrialización", reflexionó Aguirre.

Otro estudio revela que las frases más utilizadas por la publicidad invitan a comer "divertido", "con color", "rico", "casero" y "natural" (cuando, paradójicamente, se refieren a productos industrializados y enlatados), "mucho" o "grandote" (doble sabor, triple tentación), "comida de verdad" (mayonesa industrial), etc.

EL GUSTO INFANTIL

Los chicos son uno de los objetivos principales del mercado. "Las estrategias de marketing apuntan a los niños porque si se maneja el gusto infantil, se maneja el gusto del adulto, y se definen las compras del hogar", aseguró Aguirre.

Es por esto que los canales infantiles tienen la mitad de sus tandas publicitarias con avisos de juguetes y la otra mitad, con comida. "Los medios de comunicación son los principales creadores de sentido sobre la alimentación actual", señaló.

¿Qué se puede esperar de un chico que escucha y ve sistemáticamente que la mayonesa es lo mejor del mundo? ¿Cómo podemos pretender que un nene quiera comer las torrejas de verdura que le hace la mamá si no tienen diferentes colores o no son divertidas", preguntó.

Ante este panorama, la especialista instó a "formar el gusto infantil de manera urgente". "En la historia de la humanidad, siempre fueron los padres los que enseñaron a comer. Hoy enseña la televisión", comparó.

Con un amplio bagaje histórico, afirmó que "en ninguna cultura humana, los niños educaron a los adultos". Y fue más allá en su sentencia: "Si hacemos eso, es un suicidio cultural".

Esta situación va de la mano con los resultados de otro relevamiento, que indican que el 40% de los argentinos no tiene las dos comidas (almuerzo y cena) en su casa. ¿Qué se pierde al dejar esta práctica? El lugar de la sociabilidad, de la cultura, del encuentro y de la transmisión de valores, que -históricamente- ha sido ocupado por la mesa y la ceremonia que la rodea: la comensalidad.

MISIÓN IMPOSIBLE

Los medios tienen el poder de crear y transmitir sentidos. Una de las representaciones sociales más difundidas por la televisión, las revistas, Internet y las publicidades es el ideal de cuerpo bello y delgado: la "escualidez endiosada", como sostiene Aguirre.

Sin embargo, este culto a la flacura extrema se convierte en una "misión imposible" debido a otras ideas que circulan por los medios. "Los medios nos bombardean con alimentos que engordan, pero nos cosen la boca con los modelos escuálidos. No se puede tener ese cuerpo con esa comida", contrapone la antropóloga.

La especialista reconoce que se trata de un problema complejo, por lo cual la solución también va a tener que ser múltiple. En este sentido, instó a "cambiar los patrones de consumo, cambiar las relaciones sociales y desplazar a la lógica del mercado del centro de la escena".

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PROS Y CONTRAS

La industria ofrece practicidad, rapidez, cantidad y calidad de alimentos, pero lleva al colapso a las tradiciones gastronómicas locales, con la consiguiente pérdida de los sabores regionales. Estos son algunos de los paraísos e infiernos de la alimentación industrial, señalados por Aguirre.

A FUTURO

Los médicos advierten que el 30% de las personas que vive en ciudades va a sufrir algún tipo de cáncer, por el tipo de vida y las sustancias químicas que ingerimos todos los días.

EQUIDAD

Aguirre asegura que no es anti-industrialista, pero reconoce que con esta industria no se puede seguir. Por eso propone "producir con sustentabilidad, distribuir con equidad y consumir en comensalidad".

más datos

DESNUTRIDOS VS. OBESOS

En un mundo con casi 1.000 millones de personas desnutridas y otras 1.500 con sobrepeso, es evidente que la alimentación es un problema. "Lo que menos hacemos cuando comemos es pensar, y sobre todo pensar en el futuro", afirmó la antropóloga Patricia Aguirre.

Durante milenios el gran problema de la humanidad fue la falta de alimentos. Pero desde 1985 la producción alcanza para que nadie en el mundo muera de hambre. Sin embargo, las estadísticas no dicen lo mismo.

¿A qué se debe este desfasaje? Aguirre es rotunda en su planteo: "En las sociedades actuales, los alimentos no son nutrientes, son mercancías: se compran y se venden. Por lo tanto, no come el que lo necesita, sino el que lo puede pagar". Esto permitiría entender cómo es posible que el 30% de la población mundial consuma el 60% de lo que se produce: un verdadero problema de distribución.

"Los medios nos bombardean con alimentos que engordan, pero nos cosen la boca con los modelos escuálidos. No se puede tener ese cuerpo con esa comida." (P. Aguirre)

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Para la antropóloga, "a veces, la industria no produce lo que me hace bien, por ejemplo los alimentos chatarra. Pero los envasan bonitos, me cuentan una linda historia, y voy y los compro".

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"Los chicos son uno de los objetivos principales del mercado", opina Aguirre.


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Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
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Los alimentos de hoy se han transformado en OCNIs

Los alimentos de hoy se han transformado en OCNIs

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Leyendo un artículo acerca de la industrialización alimentaria, me llamo mucho la atención el término usado por la antropóloga autora del mismo, ella denomina a los alimentos de hoy como OCNIs: objetos comestibles no identificados. Pues claro, no sabemos con exactitud qué comemos.

Cuando uno piensa rápidamente dirá: ¿cómo no voy a saber lo que como? La realidad es que no lo sabemos, porque la mayor parte de los alimentos que compramos no son naturales, sino procesados o pasan al menos por un proceso industrial.

Así, en la actualidad comemos manzanas rojas, redondas y brillantes, pero que no saben a nada, y nos preguntamos: ¿será que tienen genes de otra especie? ¿tendrá algún agroquímico que me perjudique? Nada de esto lo podemos controlar nosotros. Debemos confiar ciegamente en los sistemas reguladores.

Pero hoy en día, si nos ponemos a analizar, es muy difícil encontrar alimentos producidos como antes, hoy nos venden yogures con diferentes bacilos y bacterias y nosotros debemos confiar en lo que la publicidad nos vende, pues no tenemos otra forma de saber de qué se tratan dichos agentes que acaban en nuestro cuerpo.

Además de alimentos genéticamente modificados, hoy desconocemos si a las carnes les inyectan hormonas, si poseen restos de químicos, si el envase es el adecuado y su conservación también, si posee conservantes y aditivos que pueden afectarnos, y hasta hemos escuchado de nutrigenómica y de nanoalimentos. ¿Eso comeremos en un futuro? ¿Qué es?

Es triste saber que cada vez tenemos más de estos alimentos y menos de los caseros, aquellos elaborados por nosotros, donde nada sera oculto. Hoy la gente prefiere comprar congelados de carne procesada que no nos permite ver si es carne o es una mezcla de cereales, un poco de saborizantes, colorantes y restos de algún tipo de carne, a comprar un trozo de carne y elaborar su propia hamburguesa en casa.

Es raro pensar en esto pero es lo que nos pasa, y la antropóloga del artículo que leía lo describe de una manera un tanto graciosa y un tanto cruel: "los alimentos de hoy se han transformado en OCNIs. No sabemos lo que comemos".

En VItónica | Analfabetos alimentarios: un término del siglo XXI
Imagen | Sergis blog


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Analfabetos alimentarios: un término del siglo XXI

Analfabetos alimentarios: un término del siglo XXI

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Sin duda durante el siglo XXI se ha puesto mucha atención a los hábitos y demás factores que afectan la alimentación de las personas, tal vez porque es ahora cuando se visualiza una pandemia estrechamente vinculada a la dieta y demás hábitos de vida, pues la obesidad es una enfermedad global.

Una muestra clara de esta concentración en lo que comemos es un nuevo término del siglo XXI: "analfabetos alimentarios", que se utiliza para describir a aquellos individuos que carecen de habilidades para reconocer alimentos saludables así como para cocinarlos, pues la tecnología en su casa así como el abuso de la comida rápida no les permiten conocer qué es el repollo, por ejemplo.

Son analfabetos alimentarios un gran número de adolescentes del siglo XXI, que no saben elegir, reconocer y menos aún cocinar, alimentos saludables, pues han crecido en hogares donde no se elaboran comidas sino que los alimentos vienen elaborados desde un lugar externo.

La ausencia de comida casera hace que tampoco allá en el refrigerador un tomate, una patata o un filete de pescado, sino que, todo lo que se encuentra es listo para calentar en microondas o descongelar y consumir, lo cual sin duda afecta la calidad de su alimentación y por ende, repercute en su salud.

La realidad es que el término es muy novedoso pero seguramente muchos de nosotros conocemos familias enteras que desde hace tiempo pueden recibir esta denominación, pues es triste decirlo, pero cada vez cocinamos menos, cada vez compramos menos materia prima para elaborar y por el contrario, escogemos productos ya elaborados que casi no requieren de nuestro esfuerzo antes de consumirlos.

Para todos aquellos que se consideren analfabetos alimentarios o que están muy cerca de serlo, es momento de actuar y de intentar modificar las cosas por el bien de la dieta y la salud. Entonces, podemos empezar por reducir el número de veces que comemos fuera de casa, ir a comprar verduras y frutas, leer recetas fáciles para elaborarlas (algunas podéis ver en Vitónica), ir a la pescadería, o intentar imitar la hamburguesa que compramos en casa, es decir, probar de elaborarla con nuestras propias manos.

Sólo así cambiaremos la calidad de lo que comemos y dejaremos a un lado nuestro desconocimiento acerca de alimentos y comidas más sanas para empezar a disfrutar de una dieta más saludable.

Vía | MayoClinic
Imagen | Katagaci

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Humor organico

Detener el aumento de las enfermedades crónicas

Detener el aumento de las enfermedades crónicas
La epidemia de todos

por Víctor Hugo Durán

Se creía que las patologías crónicas eran "enfermedades de los ricos", pero ya no es así. Los países en desarrollo están padeciendo un aumento repentino de muertes y enfermedades debidas al cáncer, las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y la diabetes.

La buena noticia es que casi todo esto puede evitarse.

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