LA BASURA QUE COMEMOS

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LA BASURA QUE COMEMOS / COMIDA BASURA: LA PLAGA DE LOS ALIMENTOS PROCESADOS

viernes, 24 de febrero de 2012

La Jornada: Economía Moral

La Jornada: Economía Moral: Agronegocios y biotecnología amenazan la naturaleza y el campesinado / V

Biotecnología (transgénicos): Franken-alimentos y gene Terminator
Julio Boltvinik
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Fuente: Tomado del Blog Scientia
Rifkin sostiene que no vivimos en la era de la información, sino en la era biotecnológica

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miércoles, 15 de febrero de 2012

Organismos genéticamente modificados: La polémica continúa / Persisten más dudas que certezas (La Jornada)

Blanche Petrich y Angélica Enciso
 
Periódico La Jornada
Miércoles 15 de febrero de 2012, p. 3

Sobre nuestra tortilla cotidiana, hecha con masa nixtamalizada, todavía gravitan interrogantes en cuanto a los efectos que puede tener el maíz transgénico en la salud humana. Las autoridades responsables de la bioseguridad de los alimentos aún no tienen todas las respuestas.

Para la Comisión de Cooperación Ambiental de América del Norte –organismo de alto rango de Canadá, Estados Unidos y México, paralelo al TLC– y el Programa Universitario de Alimentos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), responsable de verificar los efectos de los organismos genéticamente modificados en los alimentos para la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, el asunto todavía no está suficientemente estudiado.

Desde hace años las autoridades mexicanas dieron luz verde a la importación de más de 70 productos que contienen maíz genéticamente modificado. Entre las 9 millones de toneladas de ese grano que México importa cada año, cerca de 90 por ciento son de ese tipo. Mucho va a las mesas, ya que gran parte de ese maíz se utiliza en la industria de los aceites y como insumo para alimentos procesados.

En octubre de 2010, durante el taller científico internacional organizado por la Academia Mexicana de Ciencias, el Programa Universitario de Medio Ambiente de la UNAM y el Instituto de Ecología de esa universidad, Amanda Gálvez, doctora en biotecnología y maestra en ingeniería de alimentos por el Instituto Tecnológico de Massachusetts, adelantó algunas conclusiones de sus estudios, en las cuales advertía que todas las variedades transgénicas que están en productos alimentarios que se encuentran en los anaqueles de los supermercados de México deberían ser sometidas a pruebas de bioseguridad y toxicidad.

Algunos resultados

Las pruebas realizadas demostraron que los transgenes y sus proteínas asociadas sólo se degradaban parcialmente después de un proceso de cocción. La investigación del equipo de Gálvez incluyó el maíz starlink, producido por la trasnacional Aventis, variedad que en Estados Unidos es aceptada como forraje, pero no para consumo humano. Se analizaron masa nixtamalizada, harina para masa, tortillas procesadas a distintos niveles de calor y tostadas fritas. En todos los casos se encontraron residuos.

A diferencia de los hábitos de procesamiento y uso del maíz en Estados Unidos, donde el grano genéticamente modificado se consume muy procesado, en México y, en general, en Mesoamérica el paso de éste de la bodega a la cocina es mucho más directo: nixtamal, comal, fritura, cocción vapor.

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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
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Organismos genéticamente modificados: La polémica continúa / Hay opciones (La Jornada)

Angélica Enciso L. 
Periódico La Jornada
Miércoles 15 de febrero de 2012, p. 3

Uno de los principales alimentos que venden las tiendas Green Corner es el maíz libre de transgénicos. Así, el consumidor que acude a una de esas tiendas encontrará tortillas o tamales criollos y orgánicos.

Bensi Levy, dueño de la cadena, explica que el maíz que comercia se obtiene de un método agroecológico que protege la biodiversidad. "Se hace un trabajo de policultivo. Es la milpa potencializada, con más productos que la tradicional, en la cual se incluyen calabazas, chiles y otros productos."

Dice que en esas tiendas "la demanda es que el maíz no sea transgénico. El consumidor que adquiere grano orgánico está bien informado o busca alimentarse mejor por sugerencia médica".

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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
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Contaminados, 65% de acervos maiceros en Estados Unidos: investigadora de la UNAM / Autoridades descartan daños y científicos exponen argumentos (La Jornada)

Organismos genéticamente modificados: La polémica continúa
Periódico La Jornada
Miércoles 15 de febrero de 2012, p. 3

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Aclaran expertos que es falso que se pueda detectar visualmente la presencia de transgénicosFoto Notimex
Angélica Enciso L. y Blanche Petrich
 
Periódico La Jornada
Miércoles 15 de febrero de 2012, p. 3

En México las autoridades responsables de la bioseguridad apoyan las siembras comerciales de maíz transgénico con el argumento de que éstas han estado al alcance de los consumidores más de 15 años sin que se hayan encontrado daños en la salud. También descartan que el flujo genético de un sembradío a otro contagie plantaciones de maíces criollos con transgenes.

El responsable de la política de bioseguridad sobre los transgénicos en México, Ariel Álvarez, expone que esos productos no son otra cosa que la continuación de un proceso de mejoramiento agrícola, pues ahora podemos identificar genes y ponerlos en las plantas sin tener que hacer cruzas.

Después de que a escala mundial se han consumido alimentos genéticamente modificados por 15 años, ¿dónde están los elementos que nos van a decir de un probable daño en cuestiones de salud?, se pregunta. Hay estudios sobre búsqueda de transgenes en materiales criollos, pero quiero ver las consecuencias en esos materiales, dice en entrevista el secretario ejecutivo de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem).

–Las alertas vienen de científicos y de organizaciones sociales.

–Cuando nos dicen que hay algún estudio, quisiera verlo para evaluar. Cuando tengamos acceso a alguno que diga que hace daño, nuestra obligación es tomarlo y enviarlo a la Secretaría de Salud, ver lo que han dicho el organismo europeo de inocuidad alimentaria y otros. Si hay certezas científicas sobre los riesgos, los permisos se pueden revocar.

Frente a argumentos científicos como los del Laboratorio de Genética Molecular del Desarrollo y Evolución de Plantas, del Instituto de Ecología de la UNAM, o de Ignacio Chapela, de la Universidad de Berkeley, Ariel Álvarez responde: Dicen que habrá flujo de genes y que esa acumulación hará que desaparezca el maíz criollo. Uno piensa y dice: ¿cuál es el mecanismo que tendría que asumir para que cuando se acumulen o haya transgenes hagan daño a un material criollo? ¿Por qué considerar que todos los criollos deciden morirse el mismo día?

Explica que para detectar la presencia de maíz genéticamente modificado se aplican encuestas a productores, por ejemplo en Oaxaca, para así conocer lo que están sembrando, si han tenido problemas, si hubo aumento o decremento de rendimientos, tamaño, color, sabor, forma. Lo que se busca, dice, no es ver si hay un transgen, sino cuáles son las consecuencias.

Sobre este método, Chapela rebate: Es falso que se pueda detectar visualmente la presencia de transgénicos. Es como preguntar si por aquí pasó un microbio.

Actualmente Chapela trata de desarrollar métodos sencillos para que campesinos y consumidores puedan detectar y hacer un mapeo de transgénicos, porque los que existen están monopolizados por la empresa Genetic ID, que tiene capturado a Cibiogem y no permite que otros actores académicos entren.

Por su parte, Elena Álvarez Buylla, del Instituto de Ecología de la UNAM, advierte que en Estados Unidos más de 65 por ciento de acervos de maíz que no debieran tener transgenes ya están contaminados. Las empresas no han podido segregar sus líneas de producción y eso es preocupante. No hay que olvidar que algunos son maíces biorreactores, que producen fármacos y sustancias industriales, que no son aptos para el consumo.

La organización que preside, la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, ha expresado su preocupación, ya que los permisos de siembra experimental de maíz genéticamente modificado ya liberados en Sonora y Sinaloa son próximos a territorios indígenas –yaqui, mayo, tepehuán, pima y guarojío–, donde existen numerosas variedades nativas.


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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
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El uso de semillas patentadas, negocio que causa suspicacias / Para el director de Agro Bio, el tema es sólo otro mito / (La Jornada)

Organismos genéticamente modificados: La polémica continúa

Se vulnerarán los derechos de campesinos, opina investigadora

Periódico La Jornada
Miércoles 15 de febrero de 2012, p. 2

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Los pequeños agricultores que tengan construcciones genéticas en maíces nativos no serán demandados, afirman industrialesFoto Cristina Rodríguez
Blanche Petrich y Angélica Enciso/III y última
 
Periódico La Jornada
Miércoles 15 de febrero de 2012, p. 2

Una de las preocupaciones más discutidas y menos explicadas frente a la inminente comercialización de maíz transgénico es que esa biotecnología tiene dueño y que los propietarios no son los agricultores, sino trasnacionales estadunidenses o europeas que tendrían derechos de propiedad intelectual sobre los transgenes que han desarrollado en sus laboratorios. Esto es, que la modificación genética que hace que determinado cultivo resista los herbicidas o que ciertas semillas puedan soportar el estrés hídrico (falta de agua, tema especialmente sensible frente a los periodos de sequía) está sujeta a convenios comerciales que protegen a quienes venden semillas patentadas.

La doctora Francisca Acevedo Gassman, coordinadora de análisis de riesgo y bioseguridad de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), brazo científico de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, considera que es precisamente ahí donde radica el principal riesgo, particularmente en las muchas zonas grises, indefinidas, que prevalecen en ese ámbito.

No estoy contra las biotecnologías modernas, sino contra la entrada de una nueva tecnología que invalide los derechos de los pequeños productores, quienes están acostumbrados a sembrar y resembrar el año siguiente a partir de las semillas que seleccionan y guardan. Ese derecho sí se va a ver vulnerado, aunque se diga que no.

Añade: Hay una gran incógnita en la relación uso de la tecnología-propiedad intelectual que está involucrada en esa tecnología. ¿Qué va a pasar si eso llega a los recursos genéticos de México? En la Conabio hemos pedido a las industrias que expliquen en un documento cómo le van a hacer. Ellos (los empresarios) dicen que no se van a ir contra los pequeños agricultores si se encuentran construcciones genéticas en maíces nativos. Pero fijan dos condicionantes: siempre y cuando no se comercialice su semilla y no la vuelvan a cultivar. Conociendo las tradiciones del campesino mexicano, para quien comercializar significa todo, hasta el trueque, eso es terrible. El agricultor hereda las semillas seleccionadas como bien patrimonial y éstas pasan de una generación a otra. Es precisamente ese proceso el que mantiene la diversidad genética del maíz en México.

La simplicidad básica de hacer negocios con Monsanto

Se pidió al representante de las corporaciones, el director de Agro Bio, Alejandro Monteagudo, que respondiera, y sostiene que ese es otro mito.

–¿Cómo es la relación con los productores del grano?

–Excelente, marcada por la relación comercial.

–¿Aceptarán las condiciones de las patentes?

–Lejos de lo que se dice de la dependencia, que genera los convenios comerciales que se firman con las empresas, ellos son libres de comprar lo que les convenga.

–Pero si las empresas encuentran el gen en cultivos que no compraron sus patentes, ya sea porque hubo contaminación de semillas u otra razón, ¿qué va a pasar? ¿Los van a demandar, como lo han hecho en otros países? (Sólo en Estados Unidos un centenar de agricultores han sido denunciados penalmente por Monsanto).

–Todo está en los contratos.

De manera más precisa, en el portal oficial de Internet de Monsanto se explica el principio de las patentes bajo lo que la trasnacional llama la simplicidad básica de un negocio al que se le debe remunerar.

El texto explica lo que Monteagudo elude: Cuando los agricultores compran una variedad de semilla patentada firman un convenio, en el cual se suscribe que cultivarán únicamente el grano que nos están comprando y que no guardarán ni volverán a sembrarlos. Cuando se sospecha que hay campesinos que violan el convenio nos vemos forzados a recurrir a los juzgados. Cuando ello ha ocurrido, en cada uno de esos casos el jurado o el tribunal han decidido en nuestro favor.

En caso de una controversia legal en México sobre patentes con productos generados por Monsanto, la ley de propiedad intelectual que se aplica es la de Estados Unidos, país de origen del producto protegido.

De patentes, daños, dolo y piratería

–¿Qué pasa con el riesgo de que las industrias emprendan acciones legales contra productores que siembren semillas que lleven el gen patentado?

Responde Ariel Álvarez, secretario de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modi- ficados (Cibiogem), dependencia responsable de establecer la política de seguridad en la materia: "El Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual dice que debe protegerse a las empresas para no causarles perjuicio económico. En este caso, si el transgen pasa de una parcela a otra mediante el flujo del polen, esto no le va a dar una característica nueva a la semilla, no se está usando la tecnología. Si el agricultor selecciona granos que llevan ese gen y lo siembra pero no lo promueve como venta de semilla tolerante o resistente, sino que es de autoconsumo, no se considera que hubo dolo o daño. Es decir, si encontramos 10 o 15 por ciento del material con el gen pero el señor no sabe que es transgénico y no lo vende como semilla, no puede haber demanda de la compañía.

"Pero si ese señor se da cuenta y pone su negocio de venta de semilla mejorada, incurre en un problema legal. Ya fuimos a Estados Unidos y a Canadá a que nos aclararan. Allá la ley de propiedad intelectual es diferente a la de México.

Otro asunto es que en tres años empiezan a vencer patentes de los primeros transgénicos que llevan 20 años. Puede ocurrir que la empresa deje de producir esa semilla, pero algún agricultor la guardó y la empieza a cultivar donde no debe. Va a haber una especie de piratería. El punto de vista legal es más problemático que el biológico.

Patentes mexicanas, gratuitas y de uso público

A su vez, Sol Ortiz, directora de información y fomento a la investigación de la Cibiogem, se refiere a otro aspecto de las patentes: el de los convenios que buscan negociar investigadores nacionales que desarrollaron un maíz transgénico resistente a la sequía. Esos materiales no han llamado la atención de las empresas extranjeras. Por ejemplo, tenemos el caso de la bióloga Beatriz Xoconostle, del Centro de Investigación y Estudios Avanzados, que ha desarrollado una variedad capaz de sobrevivir en zonas semiáridas y áridas. Ella va a patentar ese material para negociar con las industrias, con el fin de ver si les conviene. Ella no viene de la iniciativa privada, sino de centros de investigación pública. La patente no va a tener costo; la idea es que las semillas se usen y reusen.

Concluye: La patente de uso social es una posibilidad grande para fomentar que la gente mantenga sus criollos. En 40 años vamos a tener una población de casi el doble. En la misma extensión de tierra vamos a tener que seguir produciendo alimentos, fibras, bioenergéticos, productos industriales, plásticos biodegradables y materias primas. ¿Cómo le vamos a hacer? Ese es el verdadero reto.

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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
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México, segundo país consumidor de refrescos - El Universal - Sociedad

México, segundo país consumidor de refrescos - El Universal - Sociedad: México, segundo país consumidor de refrescos
El 60% de los mexicanos incluyen este producto en su dieta; se calcula que destinan 30% de su ingreso a la alimentación y de allí, el 10 por ciento a la compra de gaseosas.

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martes, 14 de febrero de 2012

Los científicos chocan contra las trasnacionales / El caso Chapela, retrato del poder enorme de la industria de la biotecnología (La Jornada)

Organismos genéticamente modificados: la polémica continúa
Periódico La Jornada
Martes 14 de febrero de 2012, p. 2

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Según expertos, al menos 70 razas nativas de maíz están en riesgo por la siembra de transgénicos. En la imagen, un niño de Chiepetepec, Guerrero, corta una planta para participar en la danza de las milpas de su comunidadFoto José Carlo González/archivo
Angélica Enciso y Blanche Petrich/II
 
Periódico La Jornada
Martes 14 de febrero de 2012, p. 2

Diez años atrás Ignacio Chapela, ecólogo y microbiólogo de la Universidad de California en Berkeley, y uno de sus discípulos, David Quist, hicieron un descubrimiento que desmentía uno de los principales supuestos de la biotecnología genética del maíz. Como él dice, le levantamos la sotana a esa industria, dominada por un puñado de corporaciones trasnacionales. En diciembre de 2001 la revista científica internacional Nature divulgó ese estudio, que demostraba la presencia de transgenes en cultivos de la sierra norte de Oaxaca, uno de los centros de origen en territorio nacional, muy lejos de los sitios donde se experimentaba con esos productos.

A Chapela le ocurrió lo que a muchos otros expertos que han encendido las alarmas sobre los peligros de la biotecnología. Él y Quist fueron víctimas de una virulenta campaña de desprestigio dentro y fuera de los campus universitarios. Hoy, Chapela reconoce en entrevista: Fue algo dañino para mi carrera, eso hay que aceptarlo. Al mismo tiempo fue muy educativo y permitió ver el trasfondo de la situación.

Esa controversia es reflejo de cómo en la última década la investigación sobre los impactos del maíz transgénico en las razas criollas y la discusión sobre la mejor forma de regular la explotación de esos productos se han convertido en pugna que enfrenta al conocimiento científico contra el afán de lucro. Es una arena en la que los conflictos de intereses no son ajenos a las decisiones políticas, debate que en ocasiones origina disputas que repercuten en las publicaciones científicas más prestigiadas del mundo.

En esta industria la necesidad de financiar investigaciones precisas sobre efectos a largo plazo suele chocar con las presiones de empresas que entienden esos procesos como pérdida de tiempo y, por tanto, de dinero.

Aquel artículo de Nature, que en años recientes ha sido refrendado con nuevas investigaciones que confirman el contagio de transgenes en cultivos de maíz, fue impactante porque, según explica Elena Álvarez Buylla, del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), las compañías siempre argumentaron que los organismo genéticamente modificados eran una tecnología precisa y controlable. La revelación cuestionó uno de los preceptos fundamentales de la industria y demostró que la tecnología no se podía contener.

Desde entonces el debate en torno a si esa contaminación efectivamente se da y puede provocar daños a la biodiversidad del grano ha sido constante entre los expertos. Pero no para las industrias, que lo descartan de entrada.

Para sostener la inexistencia del contagio, Alejandro Monteagudo, director de Agro Bio (asociación que integra a las trasnacionales productoras de trans- génicos), se apoya en otro estudio realizado en 2005 por investigadores del Instituto Nacional de Ecología (INE) y de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, dependientes de la Se- cretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Éste se divulgó en la revista PNAS, de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, el cual contradecía el hallazgo inicial del propio INE y descartó el riesgo de contaminación.

En 40 años de biotecnología, promesas incumplidas

A 10 años de distancia, Chapela, quien aún se desempeña como investigador en Berkeley, recuerda: En ese momento tuvimos la oportunidad de levantar la sotana a la religión de la biotecnología. Probamos que lo que prometían no estaba ahí, sobre todo el control. Nos dimos cuenta de la influencia de fuerzas corruptas que nada tienen que ver con la ciencia ni con la economía. Ésa fue la gran revelación.

Dice en entrevista: Hoy vemos las consecuencias. Estamos cumpliendo 40 años de biotecnología y vemos que no ha dejado nada. Aun así, siguen empujando sus productos con artimañas.

–El acoso que sufrió en aquel momento, ¿cómo lo recuerda?

–Fue impresionante ver el nivel de coordinación e influencia de las empresas no sólo en México, sino en Estados Unidos y en el mundo angloparlante.

En esos años el periodista inglés Jonathan Matthews siguió el rastro de los correos electrónicos que difamaban a Chapela y descubrió que los dos supuestos investigadores que comenzaron la campaña, Mary Murphy y Andura Smetecek, eran publirrelacionistas al servicio de la trasnacional Monsanto.

Agrega: "Los autores de las cartas en mi contra publicadas en Nature tienen conflicto de intereses directo. Están relacionados con otro escándalo en Berkeley en 1998, en el que Novartis (otra de las grandes de la biotecnología) invirtió 25 millones de dólares en investigaciones. Con ello buscó comprar al profesorado entero", denunció Chapela en La Jornada en 2002. Por ello el ecólogo fue despedido de su cátedra, que posteriormente recuperó.

Estudios contradictorios

Una vez que se publicaron en México los estudios que corroboraron la presencia de transgénicos en los cultivos tradicionales de maíz, el INE y la Conabio pidieron a Álvarez Buylla y a Rafael Rivera, actual director del Centro de Investigaciones Avanzadas de Irapuato, corroborar la información.

Sin embargo, Sol Ortiz y Exequiel Ezcurra, entonces adscritos al INE, y Jorge Soberón, secretario ejecutivo de la Conabio en aquel momento, "con quienes trabajábamos, decidieron separarse de la investigación, asignar recursos independientes a un proyecto paralelo. En 2005 la revista PNAS publicó su reporte sobre la inexistencia de transgenes en la misma zona donde Chapela y Quist los detectaron", afirma Álvarez Buylla.

Cuando Science pidió a Álvarez Buylla comentar ese artículo, se dio cuenta de que era el mismo estudio para el que creía estar trabajando, pero con conclusiones contrarias a la evidencia científica que había descubierto.

Ante ello, el equipo del IE enfrentó un nuevo reto: obtener suficientes datos para confirmar la primera conclusión de la contaminación. Y lo logró: encontró evidencias de que había transgenes no sólo en las razas de maíz que habían detectado Quist y Chapela, sino también en Yucatán, Guanajuato y varias zonas de Oaxaca.

Elena Álvarez intentó publicar el nuevo aporte en PNAS. Sin embargo, a pesar de las críticas positivas, no se divulgó. Aquí, nuevamente, apareció el conflicto de intereses. En ese momento la vicepresidenta de dicha academia era Barbara Schaal, de la Universidad de Washington e integrante del comité del Centro de Ciencias de Danforth Plant, institución que se había beneficiado con una donación de 70 millones de dólares de Monsanto. Schaal vetó el artículo que contenía la evidencia científica sobre la movilidad de los transgenes de maíz de un campo de cultivo a otro. Más tarde el estudio de los universitarios se publicó en la revista Molecular Ecology.


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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
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Beneficia a Monsanto con autorizaciones para sembrar maíz transgénico en Sinaloa / El gobierno mexicano desoye la propuesta de reinstalar moratoria (La Jornada)

Organismos genéticamente modificados: la polémica continúa
Periódico La Jornada
Martes 14 de febrero de 2012, p. 3

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En la planta nixtamalizadora de la organización Juan de la Granja, de la industrializadora Maíz MexicanoFoto José Carlo González/archivo
Angélica Enciso L. y Blanche Petrich
 
Periódico La Jornada
Martes 14 de febrero de 2012, p. 3

En la última década tres instituciones nacionales e internacionales recomendaron al gobierno mexicano reinstalar y fortalecer la moratoria al cultivo de maíz transgénico, que luego de 11 años de vigencia se levantó en 2009, cuando se autorizó la siembra experimental del grano con vistas a su liberación comercial.

Lejos de acatar esas recomendaciones, el último día del año pasado el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) empezó a liberar las autorizaciones para que las trasnacionales realizaran las pruebas previas a la fase comercial. En principio fue la empresa Monsanto la que se benefició con tres autorizaciones para plantaciones de maíz genéticamente modificado en Sinaloa, en extensiones que, por el momento, no pasan de 150 hectáreas.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) hizo una fuerte crítica a mediados del año pasado a las perspectivas de las autoridades agrarias del país de liberar los cultivos de maíz genéticamente modificado para su explotación comercial, y sugirió al gobierno mexicano que declarara lo antes posible el regreso a la moratoria.

Después de conocer y analizar los datos científicos más recientes sobre los riesgos ecológicos en México del cultivo de maíz transgénico, al culminar una visita oficial del 13 al 20 de junio de 2011, el relator especial para el Derecho a la Alimentación de la ONU, Olivier de Schutter, concluyó que los programas en curso constituyen para el país un paso atrás en la realización del derecho a la alimentación.

Los transgénicos, señaló, plantean graves riesgos para la diversidad de variedades nativas del maíz mexicano. Estimó además –contra lo que sostienen las versiones oficiales– que su utilidad es relativa, ya que esas variedades enfrentan poco los problemas principales, como la resistencia a la sequía o la capacidad de sembrarlas en suelos pobres.

Concluyó: No parece haber otra razón para los ensayos de campo que la de ser el primer paso para la comercialización a gran escala. Advirtió que la expansión de dicho grano provocaría la desaparición gradual de las variedades locales y podría aumentar la dependencia de los agricultores de una tecnología que va a transferir recursos a las empresas de semillas portadoras de patentes, industria que definió como muy acaparada.

En 2009, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, organismo científico de la Semarnat, en el estudio Origen y diversificación del maíz, también pidió reinstalar y mantener la moratoria hasta definir con precisión los centros de origen y diversidad; contar con la infraestructura necesaria para el control de ese maíz; determinar el grado de contaminación de transgenes en las razas del grano en todo el país; llevar a cabo una investigación pertinente sobre el impacto de ese cereal en México y desarrollar programas nacionales de protección, conservación y mejoramiento de las razas de maíz.

La Comisión de Cooperación Ambiental de América del Norte divulgó en agosto de 2004 los resultados del informe del secretariado, Maíz y biodiversidad, efectos del maíz transgénico en México, realizado por un grupo asesor de 16 científicos de México, Canadá y Estados Unidos. El documento señala: Dado que la persistencia y la propagación de nuevos genes dependen en forma tan marcada de la tasa del flujo génico, el gobierno mexicano deberá fortalecer la moratoria minimizando las importaciones de países que lo cultivan comercialmente. Por ejemplo, algunas naciones han hecho frente a esta problemática al moler los granos transgénicos en el puerto de entrada.

Con ello se evitaría que los campesinos mexicanos utilizaran los granos importados como semillas.


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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
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lunes, 13 de febrero de 2012

Organismos genéticamente modificados: la polémica continúa / Los científicos han descubierto unas 70 razas del cereal en todo el territorio (La Jornada)

El grano, alimento básico y parte de la cultura de los mexicanos

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En la feria del maíz y la tortilla, en Santiago Tepalcatlalpan, XochimilcoFoto Notimex
Angélica Enciso L. y Blanche Petrich
 
Periódico La Jornada
Lunes 13 de febrero de 2012, p. 3

México no sólo es el centro de origen del maíz, que junto con el trigo y el arroz alimenta a la humanidad. Para los pobladores es, además, un alimento básico. Más aún, para muchos pueblos indios es un dios o un hijo, o su carne.

Hasta hoy los científicos han detectado alrededor de 70 razas distribuidas en prácticamente todo el territorio nacional, con excepción de algunas extensiones, o demasiado áridas o muy escarpadas, de Chihuahua, Sinaloa, Durango, Tamaulipas, Coahuila, Nuevo León y la península de Baja California. No porque allí no existan centros de origen, sino porque no se tiene información, indica la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).

Zapalote, olotillo, tepecintle, bolita, cacahuacintle y tuxpeño son algunas de esas razas. Hay blancas, amarillas, rojas, azules y negras. También color crema o casi anaranjado. Existen granos jaspeados, moteados, pintos.

En la cosmovisión indígena hay un vínculo especial de los seres humanos con el maíz.

Una de las primeras representaciones que recorrieron Mesoamérica fue la del dios olmeca del maíz, cuya cultura estaba fundada en su cultivo y floreció entre mil 500 y 3 mil años antes de Cristo, señala el libro Origen y diversificación del maíz, de la Conabio.

Según los escritos del Popol Vuh, las antiguas historias del Quiché, antes del tiempo, cuando no existía la faz de la tierra, el creador, los sabios y los progenitores se pusieron a pensar y resolvieron que debía aparecer el hombre. Lo hicieron con mazorcas blancas y amarillas.

Johannes Neurath, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), explica que para los huicholes el hecho de que el maíz se deje comer implica que es un ancestro que se sacrifica en beneficio de sus descendientes. Pero el grano no solamente es un ancestro; como planta de maíz es esposa del agricultor, y en forma de elote es su hijo.

Vivimos del maíz; somos los guardianes de conservar los cinco colores que nos heredaron nuestros antepasados. No negociamos con el maíz, lo sembramos para la subsistencia de las familias. Es la base de la alimentación fundamental, dice Santos de la Cruz, uno de los voceros de esas comunidades.

En muchos pueblos indígenas los espíritus del maíz son deidades: Dhipak, Chicomexochitl, Teopilziltin y Centiopil, refiere Yolotl González, del INAH, en un artículo de la revista digital Dimensión antropológica.

La siembra del maíz va ligada con la milpa, donde se cultivan calabaza y chile. Data de tiempos prehispánicos y mantiene su vigencia. Dentro de la estrategia tradicional de muchos grupos indígenas la milpa es el principal sostén de la economía campesina y ha enriquecido la diversidad agrícola.

Del maíz se utilizan las hojas, mazorcas y granos de cientos de maneras distintas. Se cultiva en zonas a nivel del mar, áridas, regiones templadas, ambientes cálidos y húmedos, como en terrenos planos y en pronunciadas laderas, en diferentes épocas del año y bajo múltiples sistemas de manejo.

Mapa del maíz

Luego de años de investigación, ya se cuenta con un mapa oficial de ubicación del centro de origen del grano y sus parientes silvestres en México. El mapa forma parte del acuerdo que determina los centros de origen y los centros de diversidad genética del maíz en el territorio nacional enviado a la Comisión Federal de Mejora Regulatoria por las secretarías de Medio Ambiente (Semarnat) y de Agricultura.

Francisca Acevedo, coordinadora de análisis de riesgo y bioseguridad de la Conabio, organismo científico de la Semarnat, explica que, según la ley, en cualquier sitio donde se detectaron maíces criollos, y sus parientes silvestres, el teocintle y el tripsacum, no se puede ni soñar en sembrar transgénicos. La mayor parte del territorio queda cubierta por esa regulación. Solamente en las zonas que quedan fuera del centro de origen, que son básicamente los estados del norte, la autoridad puede analizar las solicitudes para liberar maíz transgénico, aunque no está obligada a decir que sí.

La Conabio obtuvo esta información a partir de una convocatoria para sistematizar los datos existentes en cuanto a la detección de razas de maíz. Participaron alrededor de mil proyectos y 180 investigadores, pero de sitios donde se realiza agricultura comercial, como Sinaloa, no hubo ningún investigador, y por eso de allí no se tiene documentada la presencia de razas, indica.

Elena Álvarez Buylla, coordinadora del laboratorio de genética molecular de desarrollo y evolución de plantas del Instituto de Ecología de la UNAM, considera que con un esfuerzo de colecta mayor se puede encontrar más maíz tradicional. Las empresas (interesadas en el cultivo del grano transgénico) no están contentas con el mapa, pero les sirve para tener certidumbre legal.


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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
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Organismos genéticamente modificados: la polémica continúa / Transgénicos, ¿lo que México necesita realmente? / (La Jornada)

Blanche Petrich y Angélica Enciso
 
Periódico La Jornada
Lunes 13 de febrero de 2012, p. 3

La aprobación de cultivos experimentales de maíz transgénico abre para México una interrogante: ¿Cómo se hará compatible su comercialización con el cumplimiento de la responsabilidad que tiene el país de preservar la enorme biodiversidad del grano? Esta pregunta se planteó en Nature, la revista de divulgación científica más importante de Estados Unidos, en su edición de enero de 2011, en un artículo suscrito por el director de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), José Sarukhán, y su directora de análisis de riesgo y bioseguridad, Francisca Acevedo, entre otros.

El artículo sostiene que, seis años después de aprobada la ley de bioseguridad en el país, el debate público y las políticas sobre la materia no han abordado de manera suficiente aspectos claves sobre el impacto que los organismo genéticamente modificados pueden tener sobre las razas nativas. Los autores consideran que ésta no es una cuestión zanjada y que hacen falta más estudios para determinar cómo se producen los flujos de genes de un cultivo a otro, cómo se deben manejar esos flujos y los impactos de éstos a largo plazo.

Si se produce el contagio de un transgén a un maíz criollo, "¿cómo se van a aplicar los derechos de propiedad intelectual en el contexto biológico, social y económico de las prácticas agrícolas de los pequeños propietarios para mantener la biodiversidad de sus maíces, preservar su viabilidad y generar nuevas variedades? ¿Cuáles serán las consecuencias concretas para un campesino que cultiva maíz criollo para autosubsistencia si se encuentran transgenes en sus cosechas? ¿Cuál es la situación legal de un agricultor –si viola el derecho de una patente privada– en caso de que intercambie con otro, a sabiendas o sin saberlo, semillas que contengan transgenes? ¿Qué posición asumirán las empresas de biotecnología en defensa de sus patentes en situaciones así?"

Un año después de publicada la opinión, las trasnacionales no han respondido.

Los biólogos cuestionan lo que desde el gobierno se da por hecho: En México no se ha implementado aún un mecanismo eficiente para monitorear el cruce de polen y los flujos genéticos bajo las condiciones agrícolas actuales. Hay antecedentes de introducción ilegal de maíz transgénico y en algunos casos ha habido acción legal. Más aún, existe la preocupación de que se pudiera introducir grano transgénico desarrollado para la producción de fármacos y otros usos ajenos a la alimentación, algo que la ley prohíbe.

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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
http://www.nutriologia-ortomolecular.info

En Mexico: Multinacionales ya pueden sembrar maíz transgénico / La Sagarpa retiró último candado a ese cultivo el pasado 31 de diciembre / Gigantes de la biotecnología tienen al menos 17 proyectos (La Jornada)

Organismos genéticamente modificados: la polémica continúa
Periódico La Jornada
Lunes 13 de febrero de 2012, p. 2


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Bodega de Nervion, comercializadora ubicada en el municipio mexiquense de Los Reyes la PazFoto María Luisa Severiano
Angélica Enciso y Blanche Petrich/I
 
Periódico La Jornada
Lunes 13 de febrero de 2012, p. 2

Este año se cumple un plazo esperado más de una década por las corporaciones trasnacionales de la biotecnología para que se abra la puerta de la comercialización de maíz transgénico en México.

Sin mucho bombo, el 31 de diciembre pasado la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) retiró el último candado que impedía la siembra de ese grano genéticamente modificado y autorizó los campos experimentales.

Primero serán 63 hectáreas en Sinaloa, autorizadas a la empresa Monsanto. Pronto seguirán otras en Chihuahua, Coahuila, Durango y Sonora. Cuando las licencias entren en vigor para las solicitudes en Tamaulipas, en fechas próximas, las extensiones superarán mil hectáreas. Es el paso previo a la siembra extensiva en poco más de 2 millones de hectáreas, principalmente en zonas de riego del norte de México. Es, como dicen promotores y críticos de los transgénicos, el último trámite que había que cubrir, y ya está hecho.

Algunos productores agroindustriales, funcionarios e investigadores presentan esta situación como la oportunidad para resolver el déficit de la producción del grano y solucionar, con los nuevos productos, el devastador efecto de las sequías. De hecho, la noticia con que la Sagarpa pone fin a todas las resistencias que hasta ahora habían protegido al maíz criollo viene acompañada por una nota de las empresas que promueven esos cultivos sobre la urgencia de pasar a la fase comercial.

Pero otros sectores –científicos, productores y defensores del medio ambiente– aseguran que los nuevos productos ni siquiera son resistentes a las sequías. Temen que al dar este paso se pondrá en riesgo la biodiversidad de este grano: ixim, como le llaman mayas y chontales; tlayóhli o tlaoli, como lo conocen los nahuas en distintas latitudes; bachi, de mayos y yaquis; kuxhe, de totonacos; dethá, de los otomíes; xuba, de los zapotecos; sunuko, de los rarámuris; 'ini, de los triquis; nnan, de los amuzgos; xuba, de los zapotecas, y tsiri, de los purépechas. En general, el maíz que se siembra en cada rincón del territorio mexicano.

Con ello, el país es la segunda nación (también China) que siendo centro de origen de un cultivo libera el transgen para la explotación extensiva. A México le toca proteger el maíz. Es triste ver que es el único cereal que en su centro de origen no es protegido, expresa Elena Álvarez Bullya, doctora en genética molecular y coordinadora del laboratorio de genética molecular del desarrollo y evolución de plantas del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México.

A punto de que las empresas empiecen con sus plantaciones experimentales, lo cual aumenta exponencialmente el riesgo de contaminación por polinización de cultivos nativos, la controversia sobre lo que se arriesga en el campo mexicano continúa abierta y tiene aún muchas preguntas sin respuestas.

Esta polémica empezó a mediados de los año 90, alcanzó las cimas de las principales revistas científicas del mundo, generó movimientos populares en las zonas rurales, motivó que cabilderos de las corporaciones movilizaran millones de dólares en relaciones públicas y propaganda e incluso enfrentó a las autoridades en una discusión que no siempre se ventila públicamente. En esta serie recogemos algunas de esas expresiones.

¿Mitos?

El director de Agrobio, Alejando Monteagudo Cuevas, quien representa en México a Monsanto y a otros cuatro gigantes de la biogenética (Bayer, Dow, Dupont-Pioneer y Syngenta, a las que también se aprobaron siembras experimentales), se congratula de que, tras un proceso muy largo, el marco legal para los transgénicos ha despejado todos los mitos sobre los riesgos de la biotecnología.

–¿Mitos?

–Todo eso que se decía sobre los efectos en la salud humana, en el ambiente y el debate sobre el riesgo para la diversidad biológica de las diversas razas nativas es una discusión zanjada.

Hoy, esas cinco trasnacionales tienen al menos 17 proyectos pilotos para sembrar maíz transgénico. Esos cultivos, según la Ley de Bioseguridad, son la antesala a la liberación definitiva. Pueden plantar en cualquier zona que no esté clasificada por las autoridades competentes –la Semarnat y la Sagarpa– como centro de origen. Según el mapa oficial, las extensiones susceptibles de albergar maíz genéticamente modificado cubren cerca de 2 millones de hectáreas en zonas de riego, principalmente en Tamaulipas (área lagunera) y Sinaloa.

Antes de despachar tras el escritorio de Agrobio y de hablar en nombre de las trasnacionales, Monteagudo –como tantos otros ejemplos de la puerta giratoria por la que salen operadores de la función pública para entrar a la iniciativa privada y viceversa– había trabajado en el área de negociaciones comerciales de la Secretaría de Economía, justamente durante el proceso de debate y aprobación del marco legal que rige la biotecnología.

–¿Aplica todavía el principio precautorio que contempla la Ley de Bioseguridad?

–Pero éste no consiste en suposiciones, creencias, melates. Hay una regla y, de acuerdo con ella, ya estamos en la etapa experimental. Es la fase encaminada a demostrar la equivalencia agronómica del maíz convencional y el genéticamente modificado.

Tecnología obsoleta

En el extremo opuesto se sitúan las opiniones de Elena Álvarez Bullya, bióloga del Instituto de Ecología y presidenta de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad: Los transgénicos llevan 20 años en la agricultura del mundo. Globalmente, hoy existen más hambrientos que hace dos décadas. Se le quiere presentar como punta, pero ya es una tecnología obsoleta. Incluso Monsanto está enfrentando demandas de otro tipo en Estados Unidos, porque sus semillas transgénicas están resultando más costosas por la aparición de malezas resistentes al glifosfato. Es una técnica con efectos ambientales a largo plazo.

En su opinión, existen otras alternativas más convenientes para impulsar la producción maicera: Si se llegara a prescindir de los transgénicos, otras técnicas de nueva generación podrían incrementar la producción de maíz hasta cinco veces. Un programa de desarrollo de las ciencias agrícolas más modernas puede permitir que los productores aprovechen la riqueza genética que ha evolucionado y ha sido eficaz para enfrentar los retos ambientales. Incluso, puede ser crucial para el cambio climático.

Sostiene que ello se puede lograr con la tecnología tradicional del campesino mexicano, que es muy profunda y milenaria. La prueba es que el país es autosuficiente en maíz blanco, pese al abandono del campo. Si se integran estos saberes a una política comprometida con el interés público y la sustentabilidad, podemos hacer de México un granero.

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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
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sábado, 11 de febrero de 2012

La Jornada: Químicamente tóxico

La Jornada: Químicamente tóxico: Químicamente tóxico
Silvia Ribeiro*
A principios de este año, el gobierno aprobó la siembra piloto de 63 hectáreas de maíz transgénico en Sinaloa, a favor de la trasnacional Monsanto. El titular de Sagarpa, responsable por esta decisión que pone en riesgo el patrimonio genético alimentario más importante del país, declaró en una reunión con la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS) y organizaciones de productores, ambientalistas y sociales, que no conocía "los detalles de los dictámenes técnicos", pero que se tomarían medidas de "bioseguridad", como plantar maíz transgénico amarillo y no blanco que es el de mayor consumo humano –manifestando su sorprendente ignorancia de que el cruzamiento y contaminación entre estas variedades es totalmente viable y seguramente ocurrirá– y agregando que en materia de transgénicos "no somos químicamente puros, tenemos intereses económicos y políticos" (Greenpeace México, 19/1/2012).

En realidad, esto último es lo único que cuenta en materia de transgénicos: los intereses ecónomicos de cuatro multinacionales que controlan virtualmente ciento por ciento de los transgénicos en el mundo (Monsanto monopoliza más de 80 por ciento y todas son fabricantes de venenos) y los de los políticos con que éstas se "relacionan", por decirlo de algún modo. Por supuesto no son químicamente puros, son puramente tóxicos.

México no necesita transgénicos en ninguna situación: el maíz transgénico produce igual o menos que los híbridos, usa más agroquímicos que cada vez son más tóxicos, conlleva nuevos problemas a la salud y al ambiente, las semillas son más caras y están todas patentadas a favor de unas cuantas multinacionales. Es la única semilla que "contamina" a las demás. Aunque el maíz híbrido también emite polen y se cruza con las variedades nativas campesinas, se trata de cruzas entre maíces, que la sabiduría campesina puede incluso aprovechar, o si no le sirve, descartarla. En el caso de los transgénicos, la cruza no es solamente entre maíces, es con otras especies que han sido manipuladas, como bacterias, virus y genes de plantas y animales que nunca se cruzarían naturalmente con el maíz, por lo que implican impactos desconocidos y con riesgos devastadores para la biodiversidad natural y la del maíz. La contaminación es inevitable y como son genes patentados, se convierte en un delito para las víctimas, que deben pagar a las empresas por un absurdo "uso indebido de patentes". Los transgénicos también han puesto en crisis a miles de familias dedicadas a la apicultura, al contaminar la miel con transgénicos, impidiendo su exportación a Europa, el mayor comprador.

Pese a estos datos contundentes, el gobierno ha autorizado más de un centenar de siembras "experimentales" y ahora comienza a escalar las de fase piloto. La diferencia entre ambas es que las siembras piloto son en mayor extensión, a campo abierto y lo cosechado se puede comercializar. No se trata realmente de "experimentos", lo único que el gobierno observa son las supuestas características agronómicas de los cultivos según las empresas, no la contaminación genética ni los impactos sobre la biodiversidad, que es lo esencial y diferente en México, ya que es centro mundial de origen del maíz. La UCCS mostró además que la contaminación puede alcanzar enormes distancias: siembras "piloto" de algodón transgénico contaminaron algodón nativo silvestre a miles de kilómetros de las siembras originales. (www.uccs.mx , comunicado 27/01/12).

El 7 de febrero 2012, la Unión de Científicos Preocupados de Estados Unidos publicó un documento mostrando que al contrario de lo que dice Monsanto y sus organizaciones pantalla (como Agrobio México), la experiencia de 15 años demuestra que las semillas transgénicas han promovido la resistencia a agrotóxicos en malezas y plagas, han aumentado exponencialmente el volumen de agroquímicos y tóxicos, cada vez más fuertes y peligrosos, han contaminado genéticamente y dañado a los cultivos orgánicos, hacen muy difícil las alternativas y usaron decenas de millones de dólares en propaganda para "persuadir" a los políticos que les permitan continuar pese a impactos y malos resultados. También desplazaron y abusaron de la investigación agrícola pública, y en lugar de "alimentar al mundo" como autoproclaman las empresas, impiden las verdaderas soluciones para ello.

Casi al mismo tiempo, se aprobó en Estados Unidos el primer maíz transgénico con resistencia al agrotóxico 2, 4-D, uno de los componentes del agente naranja, arma química desarrollada por Monsanto y Dow y usada en la guerra de Vietnam, compuesto cancerígeno que después de tres generaciones, sigue teniendo secuelas en los descendientes de las víctimas y en la naturaleza.

Este es el camino inevitable al que llevan los transgénicos: aumento a gran escala de químicos cada vez más tóxicos, de altísimo impacto en la salud y el ambiente, ya que las malezas e insectos se vuelven resistentes. Es una guerra sin fin y un gran negocio para los que fabrican venenos.

Todo esto lo saben los que toman las decisiones, pero intencionalmente no atienden ninguno de los muchos argumentos científicos, sociales, culturales, legales, de los pueblos, contra los transgénicos. Por ello se abrió una audiencia sobre maíz y soberanía alimentaria en el Tribunal Permanente de los Pueblos, que tendrá un proceso de análisis, testimonios y denuncias en los próximos dos años, para juzgar ante el mundo esta historia de impunidad y violencia que pretende erradicar la autonomía de los pueblos campesinos e indígenas y toda forma de producción independiente de alimentos.

*Investigadora del Grupo ETC

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Artículos y Noticias de Dietética y Nutriología Ortomolecular y Antienvejecimiento para profesionales de la salud

viernes, 3 de febrero de 2012

Salud alimentaria en Primaria promoviendo y prohibiendo Sociedad

Salud alimentaria en Primaria promoviendo y prohibiendo Sociedad: "Sabemos que hay alimentos que hacen mal y sin embargo se permite que se promocionen en la escuela", reflexionó el diputado. Pero admitió que la solución no puede encontrarse únicamente mediante imposición de normas. "En este tipo de iniciativas la participación de la comunidad, la comunidad educativa, los niños y los padres es capital para lograr esa cultura de alimentación saludable".

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LA BASURA QUE COMEMOS / COMIDA BASURA: LA PLAGA DE LOS ALIMENTOS PROCESADOS

Malnutrición puede condicionar el desarrollo económico del país

Malnutrición puede condicionar el desarrollo económico del país: La economía de un país no es solo un cúmulo de números que hablan del flujo monetario. No es únicamente salarios, impuestos y exportaciones. La educación y la salud, por ejemplo, también pueden incidir en esas cifras y determinar cuál es su futuro. En Uruguay, el sobrepeso, la obesidad y la anemia aparecen como factores que pueden llegar a poner en riesgo el crecimiento económico, afectando su potencialidad de desarrollo y la capacidad laboral.

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LA BASURA QUE COMEMOS / COMIDA BASURA: LA PLAGA DE LOS ALIMENTOS PROCESADOS

El debate del azúcar | Nutrición | elmundo.es

El debate del azúcar | Nutrición | elmundo.es: Están el alcohol y el tabaco. También las grasas 'trans'. Pero la verdadera amenaza para la salud global, según un artículo de 'Nature', son los azúcares añadidos, que en algunas partes del mundo suponen más de 500 calorías al día en la dieta de una persona. Y más allá de las calorías, el exceso de azúcar induce la aparición de las enfermedades asociadas con el síndrome metabólico: diabetes, hipertensión, ácido graso, problemas lipídicos y patologías cardiovasculares. Por eso algunos expertos recomiendan emprender acciones para reducir su consumo, aunque la situación no es tan dramática en todos los países.

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ORTOMOLECULAR-OBESIDADForo Pro-Salud A. C. Pro-Salud es un foro de reproducción y distribución de artículos y noticias cuyo objetivo es mantener actualizados a profesionales y técnicos de la salud de información que se genera en otros medios de comunicación. El propósito de nuestro foro es abordar temas de salud, nutriología, dietética, medicina, geriatría, medicina estética, medicina antienvejecimiento, psicología, psiquiatría, epidemiología, prevención, etcétera. Ni nuestro foro ni su director se hacen responsables de la veracidad de la información o de las afirmaciones hechas en el material distribuido. La responsabilidad es exclusiva del autor o de la fuente primaria. Advertencia: El propósito de la información distribuida no es sustituir el consejo del medito u otros profesionales de la salud. Si algún lector padece alguna enfermedad o problema de salud, le advertimos que debe consultar a su médico y que no debe tomar la información aquí publicada como una recomendación que sustituya la consulta médica. En ningún caso pretendemos sustituir o suplantar o impedir el consejo y las prescripciones del médico. Es conveniente que quien tenga problemas de salud acuda a su servicio sanitario y se realice exámenes y evaluaciones médicas. También aclaramos que en ningún caso queremos hacer aparentar que el autor o la información aquí reproducida respaldan directa o indirectamente el paradigma ortomolecular. Web: http://www.nutriologia_ortomolecular.org/Atentamente, Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado.

Humor organico

Detener el aumento de las enfermedades crónicas

Detener el aumento de las enfermedades crónicas
La epidemia de todos

por Víctor Hugo Durán

Se creía que las patologías crónicas eran "enfermedades de los ricos", pero ya no es así. Los países en desarrollo están padeciendo un aumento repentino de muertes y enfermedades debidas al cáncer, las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y la diabetes.

La buena noticia es que casi todo esto puede evitarse.

VIDEO COMIDA CHATARRA